Marc Chagall and Bella

Marc Chagall

Chagall, el pintor del amor

Marc Chagall, artista de la Escuela de Paris, de origen judío bielorruso (1887-1985) es una figura clave en el arte del siglo XX. Sus obras maestras están repartidas por los principales museos del mundo, pero para este artículo nos vamos a concentrar en las pinturas de su amada Bella. Enfocando sus sentimientos podemos descubrir una nueva interpretación del lenguaje del artista.

Marc Chagall The lovers

Realmente es un experto pintor del amor. Con sus pinceles y su vena poética creó sus lienzos más sublimes inspirados en el amor de su vida: Bella. Tras su muerte, siguió siendo un tema recurrente en la obra artística del pintor. A lo largo del siglo XX, se inspiró en una mezcla de las principales corrientes artísticas de Europa: desde la cultura judía original a la rusa, hasta el encuentro con la pintura de vanguardia francesa. Pero sobre todo, pintó sus propios sentimientos.

Marc Chagall nació en una pequeña comunidad judía jasídica en las afueras de Vitebsk, Bielorrusia en 1887. Su padre era pescadero y su madre tenía una pequeña frutería. Marc y Bella se conocieron en San Petersburgo, él tenía 23 años y ella solo 14. Él era un pobre aprendiz de pintura en busca de fortuna y ella, una estudiante brillante, heredera de una dinastía de comerciantes adinerados, dueños de la más lujosa joyería de la ciudad. Se encontraron varias veces en Vitebsk cerca del puente, a la luz de las orillas del río. Ambos procedían de familias judías devotas, pero no tenían nada en común. Sin embargo, desde el primer encuentro, la chispa se encendió entre los dos.

Marc Chagall, The birthday

El encuentro entre Marc y Bella en el otoño de 1909 fue inolvidable. La conoció por su modelo, Théa Brachman. Narró el flechazo así en su libro:

De repente siento que no debo estar con Théa sino con ella. Su silencio es el mío. Sus ojos los míos, es como si ella me conociera desde hace mucho tiempo, como si ella lo supiera todo desde mi infancia, sobre mi presente, sobre mi futuro… como si cuidara de mí, como si me adivinara íntimamente a pesar de ser la primera vez que la veía. Sentí que ella era mi mujer.

Marc escribió sobre esta niña de piel marfil y grandes ojos negros que le fascinó de inmediato. Ella describiría en su libro Luces ardientes, el encuentro con ese extraño de rizos despeinados y mirada de zorro con ojos celestes:

No me atrevo a levantar los ojos y sostener la mirada del joven. Sus ojos son de un verde grisáceo, cielo y agua. Es en esos ojos, en el río donde estoy nadando.

En ese instante ambos se sintieron tocados por las flechas de Cupido. Tras el flechazo a primera vista, rápidamente se comprometieron. La pareja se casó en 1915, a pesar de la desaprobación de los padres de la niña.

Marc Chagall, The promenade

Bella se convirtió en el gran amor, musa principal y profunda fuente de inspiración de los lienzos de Marc Chagall.

Uno de sus primeros retratos es Pareja en la mesa (1909), una obra en la que Bella Rosenfeld, con 14 años, ya tiene la gracia de sentirse musa y modelo para el amor y no sólo para la pintura. Representa su pedida y la conciencia amorosa que comparte con su futuro esposo.

Marc Chagall, Bella in green

La representa con los ojos cerrados y la mano en el corazón, aceptando su matrimonio como cumplimiento del destino. Con la otra mano sostiene una granada, símbolo de procreación en la cultura judía. Tras ella, sus abuelos, siempre presentes en las celebraciones de la pedida nupcial judía, señalan a Dios como señal de protección y bendición de la familia. Frente a la niña, aparece Leon Bakst, maestro de pintura de Chagall. Los diseños de Léon Bakst habían aparecido en los Ballets Rusos de París de Sergei Diaghilev.

El arte debe ser una expresión de amor o no es nada.

Marc Chagall – Mi vida

Bella dio a luz a su única hija, Ida, en 1916. Bella fue protagonista de infinidad de pinturas de Chagall, incluida la famosa Bella au col blanc (Bella con cuello blanco) en 1917. Unos años más tarde, en 1922 , Marc Chagall trasladó a su familia desde Rusia, donde pasaron la Primera Guerra Mundial, a Berlín antes de establecerse en París en 1924. Vivieron en París durante veinte años, donde Marc pintaba para el famoso galerista Ambroise Vollard.

Marc Chagall, The bridal couple of the Eiffel Tower

En 1931 Bella tradujo del ruso al francés, la autobiografía de su marido titulada Ma Vie (Mi vida). Bella visitó comunidades judías, los kibutzs, en Palestina y Vilna. Esto influyó su decisión de escribir en su lengua materna, el yiddish, su propio libro Burning Lights. En 1941 tratando de escapar de la persecución nazi, fueron arrestados en Marsella. Tras un mes detenidos en Lisboa, por fin, pudieron escapar del horror de la guerra a Nueva York donde vivieron tres años hasta su regresó a Francia en 1944. Bella enfermó con una infección de garganta y murió pocos días después en Saint Paul de Vence. Dos años después Marc Chagall publicó póstumamente el libro escrito por su mujer.

En las artes, como en la vida, todo es posible siempre que se base en el amor.

Marc Chagall – Mi vida

Bella fue su musa artística durante toda su vida, inspirando las mejores obras del artista. Uno de sus mejores retratos, donde mejor la captó física y psicológicamente es Bella en vert (Bella en verde), 1937. Chagall se casaría nuevamente, pero mantuvo viva la llama por su primer amor. Bella aparece en muchos retratos póstumos como Bouquet près de la fenêtre (Flores junto a la ventana) pintado en 1960.

Marc Chagall, The wine glass

La pareja tuvo una vida agitada: vivieron en Rusia, París, Nueva York y la Riviera francesa. Chagall creó un lenguaje poético muy personal. El denominador común en la mayor parte de su obra es su tema favorito: el amor.

Cuando creo desde el corazón, casi todo funciona; desde la cabeza, casi nada.

Marc Chagall – Mi vida

La obra de Chagall representa a Bella en la vida y en la muerte. Continuó pintándola una y otra vez después de fallecer. Esto revela que el amor que tenía por ella, nunca murió. A través de sus pinceles, el artista nos habla del amor ilimitado por su esposa. Sus lienzos son la expresión de lo que siente: cuando está cerca de Bella, el mundo entero es perfecto.

Y es tan perfecto que él mismo se transforma en irreal, para describir una emoción tan perfecta. Por eso, en sus pinturas, los dos amantes aparecen volando sin tocar el suelo del mundo real. Todos los demás detalles son reales. Todo menos los amantes. Porque el amor, el amor profundo, el que no puede mantenernos quietos, no conoce la normalidad. Y Chagall lo ilustra de una manera onírica, evitando el realismo.

Marc Chagall, Bella au col blanc

Especialmente ahora, en este momento de emergencia y crisis global, necesitamos mensajes de amor. En tiempos de convulsión, cuando el mundo está conmocionado por la angustia y la ansiedad, es precisamente cuando los seres humanos intentan aferrarse firmemente al amor. Inmersos en sentimientos desorientados estamos, ahora mas que nunca, sedientos de certezas. Chagall con sus pinturas de su amada Bella nos transmite el mensaje perfecto en estos tiempos difíciles: el amor es la mejor verdad de la vida.

Marc Chagall, Blue lovers

El propio Chagall, usando sus propias palabras, describió su pasión por el amor, en su autobiografía Mi vida:

Solo me interesa el amor, y solo estoy en contacto con cosas que giran en torno al amor.

Marc Chagall – Mi vida

A pesar de todos los problemas de nuestro mundo, en mi corazón nunca he renunciado al amor en el que me crié ni a la esperanza del hombre en el amor. En la vida, al igual que en la paleta del artista, hay un solo color que da sentido a la vida y al arte: el color del amor.

Marc Chagall – Mi vida

Si toda la vida se mueve inevitablemente hacia su fin, entonces debemos, durante la nuestra, colorearla con nuestros colores de amor y esperanza.

Marc Chagall – Mi vida
Marc Chagall, Dans la nature
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