Brassai

Brassai – El ojo del deseo

Gyula-Halász, Brassai, nació en Brasov, Hungría en 1899. Su padre fue profesor de literatura en La Sorbona, Paris. Brassai estudió pintura y escultura en la Academia Bellas Artes de Budapest antes de alistarse en la caballería de la armada Austrohúngara.

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El ojo del deseo

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Tras su gran exposición en el Pompidou de Paris, Brassai llega a la Fundación Mapfre en Barcelona. Fue el fotógrafo mítico que captó la vida bohemia en el París de las Vanguardias.

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Gyula-Halász, Brassai, nació en Brasov, Hungría en 1899. Su padre fue profesor de literatura en La Sorbona, Paris. Brassai estudió pintura y escultura en la Academia Bellas Artes de Budapest antes de alistarse en la caballería de la armada Austrohúngara.

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Tras la Primera Guerra Mundial volvió a la Universidad en Berlin y trabajó como periodista. Desde 1924 vivió en París. Aprendió francés leyendo a Marcel Proust y conviviendo con artistas en Montparnasse, inmerso en el efervescente ambiente Surrealista.

Colaboró en la revista “Minotaure” con artistas como Dali, Duchamp, Matisse y Picasso. Su estrecha amistad se concretó en su libro “Conversaciones con Picasso”. Intimaba con escritores como Henry Miller y poetas como Jacques Prévert.

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Vivió intensamente la bohemia parisina explorándola con los fogonazos de su cámara clandestina. Cada noche, recorría los bajos fondos, atrapando instantes de artistas, prostitutas y delincuentes. Su fotografía no es ni documental ni creativa, son imágenes robadas al estilo de los “cadáveres exquisitos” de André Breton. Este definió el Surrealismo como “una pantalla en letras fluorescentes, letras de deseo en forma de sueños, signos o recuerdos.”

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Para Brassai, la esencia Surrealista es el telón de fondo donde proyecta su ojo cazador.

Se adelantó a su tiempo captando cuerpos de mujeres transgresoras, buscando la imposible simbiosis entre masculino y femenino, animal y humano, en una linea que recuerda el fotomontaje de Dali “El fenómeno del éxtasis”. Ambos tienen en común que van más allá de orden, al margen de toda lógica. Las imágenes de Brassai, “ladrón de instantes”, nos introducen en bullicio o silencio, y consiguen detener el tiempo.

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